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Por una Ley de Culturas ¡Ya!

Subido por AdmintelArtes el Lun, 02/15/2016 - 10:40
Nombre del autor: 
Marco Antonio Marín

La pregunta inicial debería fundarse sobre la necesidad normativa para un sector altamente disperso y fraccionado, marcado por divergentes lógicas, múltiples agentes y objetivos disímiles que en su conjunto resumen el plural campo cultural. ¿Cuál la necesidad de una Ley de Culturas, siendo que la gestión y diversidad de expresiones se suscitaron al margen estatal y con anterioridad a una camisa de fuerza legal? 

La aprobación del nuevo texto constitucional ameritaba del escenario normativo que estableciera el ordenamiento jurídico del país acorde a su reconfiguración pactada. Encontrándose en la programación de la agenda legislativa desde 2010, la Ley de Culturas debía establecerse como rectora del sector y, tras la elevación a rango de Ministerio en 2011, la cartera cultural enmarcaba sus esfuerzos por fortalecer su precaria institucionalidad estatal. Se conocieron varias propuestas legislativas del sector y de estas diferentes versiones. Anticipándose, fueron sancionadas por el Estado: la Ley Contra el Racismo y toda Forma de Discriminación, la de Turismo, del Libro y la Lectura, y la del Patrimonio Cultural Boliviano.

Desde inicios de 2014, la red Telartes viene trabajando colaborativamente y con abierta participación ciudadana un anteproyecto de Ley de Culturas. Habiendo consensuado la propuesta con un fuerte énfasis en los mecanismos de participación social con el anterior plantel ejecutivo del Ministerio, el nuevo titular de la cartera retomó su tratamiento coordinando un anteproyecto más conciso e instruyó al Ministerio de Culturas difundirlo en algunas ciudades capitales, publicándolo por primera vez en su portal virtual. 

La más clara resolución del Congreso Culturas en Movimiento, realizado en Sucre en octubre, fue elevar la revisión que se produjo del anteproyecto de Ley Marco de Culturas ante las instancias competentes.

Enmarcando su objeto en la gestión de expresiones culturales y resguardando los preceptos constitucionales, el anteproyecto busca el fortalecimiento de la institucionalidad del sector al establecer mecanismos de participación, investigación y planificación; y consolidar ámbitos y canales del financiamiento estatal resguardando la asignación de al menos el 1 por ciento del presupuesto. Aborda también la seguridad social de los actores culturales, abre alternativas a la propiedad intelectual y amplía las posibilidades a los servicios y espacios culturales ya instalados, así como a los de la economía creativa.

Las marchas creativas carentes de tozudez orgánica y manifestaciones intermitentes signadas por temblores culturales emprenden una vigilia permanente por una Ley de Culturas ¡Ya!

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