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Carta al Presidente de la Cámara de Senadores del Estado Plurinacional de Bolivia sobre la patrimonialización de la cueca

Subido por AdmintelArtes el Mié, 08/26/2015 - 20:26
Autor: 
Juan Carlos Cordero

 

Señor:

José Alberto Gonzáles S.                                                                                                                                          

Presidente de la Cámara de Senadores del Estado Plurinacional de Bolivia

 

La Paz.-

De mi mayor consideración

Veo con alegría el interés suscitado por su Presidencia en torno a propuestas culturales. Ese interés demuestra su compromiso en defensa de la cultura y el conocimiento en el país y espero también el acceso y libre distribución del conocimiento y la cultura en el país.

Llamo su atención a la propuesta de Patrimonialización de la Cueca como Boliviana. El origen de la cueca se remonta a una práctica cultural que incluye a peruanos, chilenos, argentinos con expresiones que confluyen tradiciones europeas, africanas y hasta se podría decir árabes y gitanas.

Quisiera poner en consideración suya que estas políticas de registro, (como derecho de autor, propiedad intelectual, patrimonio, etc.) tienen su origen en intereses que provienen desde el norte global en desmedro de los pueblos del sur global. Son políticas pensadas desde mentalidades occidentales que no representan ni reconocen la multivariada realidad cultural de los países del sur.

Las complejas “definiciones”, aparentemente en intencionadas, ocultan disimuladamente la posibilidad de seguir sustrayendo, enajenando y apropiarse de la variada riqueza cultural, genética y de conocimiento que todavía vive en el sur global en beneficio de corporaciones y países del norte.

El objetivo es monopolizar el conocimiento y la cultura del mundo en una forma que se asemeja al accionar que la Monsanto impone sobre sus semillas y la destrucción de la variedad genética del mundo para crear dependencia.

No es ajeno los efectos que ha causado la “fiebre de patrimonialización” en Bolivia, cuyas políticas se han aplicado desde la marraqueta paceña hasta la “Entrada de Oruro”, como señala Jorge Komadina en su artículo publicado el 19/12/2013 en La Razón “Patrimonios y capitales”[1].

Estos efectos producen, primero, una sensación de propiedad sobre la expresión cultural que propende evitar que otras sociedades, naciones, pueblos, personas, tengan posibilidad de acceso sin solicitar permiso, tal cual sucede ahora con las tan cuestionadas autorizaciones que se tienen que obtener en SOBODAYCOM para cualquier evento.

Lo cierto es que al patrimonializar una expresión cultural no se toma en cuenta a todos los elementos que la constituyen. ¿Sera la Morenada de Viacha, o de Oruro o Potosí, como algunos autores afirman? Lo cierto es que ciertas pugnas comenzaron a generarse frente a este tema.

La Chovena, registrada como patrimonio por un pueblo, ha creado conflicto en las otras zonas que también practican esta expresión. Esto ha evidenciado conflictos que traspasan las fronteras al ser la nación guaraní parte territorial de lo que es hoy Bolivia, Paraguay y Brasil.

Al traspasar las fronteras cabe preguntarnos si es licito que Puno también tenga el derecho de patrimonializar la Morenada o la Diablada, frente a la cual se han llevado a cabo acciones de protesta que buscan evitar su registro frente a la UNESCO.

Lo cierto es que, contrario a lo que podamos interpretar por Patrimonio, al final estas expresiones caen por sí solas en un espacio privado, que limita y excluye de su uso al resto.

La ley 1322 de Derechos de Autor considera al “Patrimonio Nacional” como obras que se encuentran dentro del Dominio Público. Es decir obras que estarían a disposición de la población para su uso libre y abierto. Es sin embargo el Art. 60 de esta ley que establece que las obras de dominio público y patrimonio nacional deberán contar con una autorización formal e económica cuyo cobro es actualmente efectuado por SOBODAYCOM a favor del Estado.

Hay visiones y posiciones que no están siendo escuchadas, voces que piden formas alternativas de protección y defensa de la cultura que no necesariamente pasen por leyes impuestas desde los países del norte. Son voces que piden se apoye y garantice el libre acceso y difusión del conocimiento y la cultura y fortalezca sus expresiones, no con políticas restrictivas sino con medidas de promoción, formación, recuperación que garantice la práctica de una cultura viva y comunitaria en nuestro país.

Bolivia, junto a otros países latinoamericanos, ha sido la impulsora de un rotundo rechazo a la política intervencionista norteamericana del ALCA. En respuesta se ha creado y fortalecido un acuerdo regional que es el ALBA bajo principios más comunitarios e igualitarios.

Bajo esa experiencia, nos preguntamos si no podemos, dentro del mismo acuerdo, fomentar la creación de políticas de defensa y protección culturales que estén enfocados desde nuestras realidades, cosmovisiones y prácticas comunitarias.

Nos preguntamos si dentro de un ejercicio de soberanía y reivindicación nacional podamos decir NO a los acuerdos de Patrimonio, de Propiedad Intelectual, que permita un libre ejercicio de nuestra práctica cultural.

 

Nota:

[1] http://www.la-razon.com/index.php?_url=/opinion/columnistas/Patrimonios-capitales_0_1964203562.html

Boletin: 
Boletín N°3
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