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El roce que punza

Subido por Faby Q el Lun, 01/15/2018 - 13:02
Nombre del autor: 
Claudia Michel

Algunas personas toman una guitarra desde que son niños. De esos, pocos aprenden a tocarla y todavía menos se unen a ella. Una persona y una guitarra parecerían un dúo natural como un perro y un niño, pan y mantequilla, amor y odio. Pero a veces suceden rarezas.

Sin mayor publicidad que un tímido evento en Facebook, se organizó a mediados de diciembre pasado en La Guarida de los títeres un concierto de José Auza, o Dante Domínguez, o Nicolás Uxisiri o como haya decidido nombrarse esta vez. Casi parece que los organizadores no querían público. No se trata de un lugar habitual para conciertos, pero el lugar está lleno y cuenta con un sonido impecable. Sobre la tarima Auza canta a susurros e intenta gritar, pero en el escenario nada que no sea música sale de su boca.

A pesar de que sus discos como solista y como parte de diversos proyectos musicales, están en internet para libre descarga, no se trata de un músico “famoso” en el sentido convencional, pero eso sí ligado estrechamente a lo contemporáneo. Su producción tiene una calidad de la que varios expertos nacionales y extranjeros han hablado, también muestra un modo de hacer ligado a lo interdisciplinar, multicapa y a la transgresión, muy propio de nuestro tiempo. Pero esto es solo una de muchas aristas luminosas ligadas a lo contemporáneo.

Escuchar la música de Auza es una experiencia conmovedora, toca la guitarra y canta como si ambas acciones jamás hubieran estado separadas. Es como ver un gimnasta que nos hace creer que un mortal doble es algo muy sencillo. 

Uno se reconoce en las melodías del concierto, parecería que hay una impronta musical común ligada al rasguido de la chacarera, a los tiempos de la cueca, a los estribillos de los huayños que sin intención de aprender, hemos guardado en nuestra memoria.

Cada canción que toca Auza es un roce tibio a esas melodías de las que está construida la discoteca interna de los bolivianos. Pero no se trata de un folclorista, la música que se escucha es el reflejo mismo de la contemporaneidad, lo abigarrado, el reconocimiento de lo propio atravesado por miles de influencias y cuidadosamente pulido por el talento y la sensibilidad. 

A pesar del público pretencioso que no apaga su celular y se queda para decir que estuvo, las canciones se suceden delicadas, punzantes y poderosas, cargando el aire de un asombro ante la experiencia que nos regala la música.

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