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Tecnologías Libres en Telartes No es el código, es la comunidad

Subido por AdmintelArtes el Mié, 02/15/2017 - 11:34
Nombre del autor: 
Daniel Cotillas

Desde que se emprendiese el reto de crear una plataforma de articulación como es TELARTES, que intenta aunar los esfuerzos del sector artístico y cultural en pos de una construcción política y social del país, la discusión sobre las herramientas y plataformas de comunicación ha sido siempre esencial.

Hay que señalar que la discusión sobre qué es tecnología ha sido en sí toda una línea constante de discusión y constante aprendizaje para todas las personas que de una forma u otra querían aportar a la consolidación de una red de redes. Lejos de hacer desmedro de las tecnologías analógicas, sociales, rurales y ancestrales, en este caso nos centraremos en una mirada a cómo desde TELARTES se ha entendido la creación de herramientas digitales, siempre intentando hacerlo desde una ética del software libre.

Nos sabemos en un contexto precario respecto a las posibilidades de conexión y acceso a Internet pero, en teoría práctica, no tanto respecto a la enorme posibilidad que nos ofrecen las tecnologías para la colaboración y el trabajo conjunto.

El pensarnos desde una apertura en la discusión, una construcción horizontal y una suma de inteligencias para el bien común nos ha llevado en estos años a querer fortalecer y posicionar otra forma de crear, otros modos de hacer. Es así que cuando pensamos en qué tipo de construcción cultural queremos para el país sólo podemos hacerlo desde las posibilidades de copia, asimilación, redistribución y mejora, así como de dejar un aporte que pueda servir a otros colectivos,organizaciones e instituciones a crecer con nosotros, juntos.

De esa forma no es casual que nuestras herramientas sean tecnologías libres, y ello entendido en dos vías.

Por un lado nuestros códigos y softwares son libres, por lo que cualquiera puede apelar a la reutilización, copia y mejora de su estructura. Nuestra página web, el corazón de comunicación y difusión de cualquier institución, es un reflejo fiel de esta lógica. Realizada con un conocido sistema gestor de contenidos web libre (Drupal) ha pasado por tantas etapas que hoy cuesta recordar. A día de hoy, todavía está en proceso de construcción y mejora, y deseamos pensar que no es sino el reflejo fiel de lo que ocurre en el sector cultural. Lamentablemente pedimos a la tecnología que haga lo que ni nosotros somos capaces muchas veces en nuestros cotidianos analógicos: funcionar eficientemente para lograr una articulación social proactiva y decidida.

Por otro lado, queda pendiente que nos exijamos proyectar una mirada tecnopolítica sobre la misma construcción y funcionamiento de esta tecnología principal: cualquiera puede registrarse,cualquiera puede publicar, cualquier espacio es plausible de ser documentado... en definitiva, entre todos podríamos estar construyendo la imagen de qué entendemos por actividad artística y cultural alejados del mero discurso inactivo y mostrarlo a través de un momento de edición, en una herramienta, creada desde la lógica boliviana.

 

Es así que, como ciudadanos, queremos y loamos las bondades de la soberanía cultural, pero todavía, nos cuesta pensarnos en una difusión creada por nuestros medios y preferimos subyugar un pedazo de esa soberanía por utilizar aquellas redes sociales digitales que nos alejan de una posible construcción social horizontal y libre.

De esta forma es que las tecnologías que plantea TELARTES en su día a día van más allá de la estética gráfica, sino de un intento de demostración que podemos construir una ética de la colaboración, del disfrute por el conocimiento compartido, y de un aporte al bien común siempre mejorable y actualizable. Por ello, no es sólo cuestión de valorizar la eficacia y eficiencia de nuestras herramientas digitales, sino además, poner en valor los procesos de construcción comunitarios de donde vienen éstas. Lamentablemente, como bien sabemos, es más fácil plantearlo desde el discurso que desde la práctica.

Como se le dijo a una asistente al 1er Congreso de Culturas en Movimiento, el primero organizado desde la sociedad civil de Bolivia, realizado en Sucre en 2015 al reclamar por qué se deberían usar nuestras tecnologías o ni siquiera llamarse TELARTES: “Nuestro código está abierto, todo lo que sabemos está ahí. Si crees que puedes mejorarlo y que tal vez ayude a otra red a surgir y fortalecerse, están todas bienvenidas a modificar lo que crean pertinente.”

Sean por tanto todos bienvenidos a modificar nuestros códigos, y dejarnos modificar los suyos.

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