Usted está aquí

Arte: opción de empleo para la juventud

Subido por Faby Q el Lun, 01/29/2018 - 13:03
Nombre del autor: 
Nils Puerta

Viky es una joven de 23 años. Su pareja la abandonó cuando nació su segundo hijo. Por circunstancias adversas, renunció a seguir sus estudios en el Instituto de Bellas Artes; lugar donde —según ella— se siente libre. Su realidad laboral fue tortuosa, tuvo que hacer de todo: empleada doméstica, mesera, recepcionista y, también, de niñera. “No fue fácil conseguir trabajo, peor si tienes bebés, te tratan mal en su generalidad, ven sus beneficios más que el de ayudarte, te explotan aumentándote el trabajo no acordado y solo te queda aguantarte y aceptar lo que te dicen. A pesar del sueldo mísero que no te alcanza para nada y estás metida todo el día en ese lugar, no tienes ningún beneficio social. El año pasado fue terrible. Estaba enferma con gripe y le pedí a la dueña del local que me ayude con aportes al seguro social y, así, contar con la atención médica; pero para qué le habré dicho, me despidió”.

Cansada de estar sometida, maltratada y explotada, decidió retomar lo que más le gusta, pintar. Participó de un taller en la Casa de la Cultura de Tarija y, a partir de esa experiencia, se dio cuenta de que puede vivir de eso. Hoy en día participa de ferias en diferentes lugares vendiendo sus trabajos que son admirados. “Desde que aprendí la técnica de pintado en piedra mi vida cambió, soy independiente, hago mi trabajo con música, los veo a mis hijitos y encontré manos amigas que me están ayudando y, felizmente, estoy saliendo adelante”.

Esta vivencia nos resulta extraordinaria, sobre todo en una coyuntura difícil para la juventud al momento de buscar un trabajo. Autogestionar ingresos económicos, haciendo lo que a uno le gusta hacer, representa una verdadera razón de vida. Esta historia, que inspira, nos mueve a exigir a las autoridades hacer los esfuerzos necesarios para brindar posibilidades de formación en distintos ámbitos artísticos, así como posibles alternativas laborales. Se hace imperativo estimular políticas públicas que cultiven nuevas opciones para la juventud.

Las iniciativas en este ámbito, generalmente privadas —con excepciones esporádicas institucionales—, abren espacios de capacitación que no tienen mayor sustento por el magro presupuesto que se asigna a lo cultural. Es urgente reorientar el Ministerio de Culturas que se da el lujo de dilapidar millones en una competencia como el Dakar, un fuego artificial que brilla un instante. Un Estado que apuesta por la cultura es aquél que invierte en la formación de sus hijos, incentivando la creatividad artística como una eximia forma de cualificar la sociedad.

Fuente del item de Noticia: